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LOS VIEJOS ROCKEROS

TU CAMISETA DE LA SUERTE

3 noviembre, 2020

Olvídate por un momento de las mascarillas, los geles, el distanciamiento y los toques de queda.
Abre la puerta de la cápsula del tiempo que tienes aparcada en alguno de tus diarios más prohibidos y remóntate a cualquier fecha anterior al puto 14 de Marzo de 2020…

Tú pones el día de la semana, el mes, el año y el lugar.
Yo pongo el resto.
¿ Preparada?

Todas las cosas pasan por algo, unxs lo llaman karma, otrxs destino, azar, coincidencias, vibraciones… Yo lo llamo:

MI CAMISETA DE LA SUERTE


Sin más.
Esa cami gastada, incluso con algún agujerillo de tanta tralla de lavado y secado forzoso, sudada en miles de antros y arrancada sin cuidado en momentos de desenfreno… ¿ la tienes localizada? 
Si es así, póntela.
Si no, concéntrate, recuérdala e imagínate con ella en este mismo instante.


No mires si se te ha ajustado al cuerpo más de lo que solía hacerlo, mucho menos te pares a medir las cuestiones gravitatorias porque hay cosas que no podemos evitar del todo.
Cuando consigas que tu mente se concentre en recordar, qué pasaba cuando te ponías aquella camiseta, estarás preparada para seguir leyendo. Nunca antes.


¿ Lo recuerdas ahora? ¿ Te ves? ¿ Triunfabas o no triunfabas? 
TRIUNFABAS SEGURO, por eso la has llamado tu camiseta de la suerte, forever and ever. 


Podía influir que el día que te ponías esa camiseta no tuvieras la regla, bien porque habías comido 30 limones para retrasarla, (remedio que leíste en cualquier revista chunga)  o bien porque habías jugado siniestra y peligrosamente con las dosis de la píldora. 
Podía ser por eso, o porque tu camiseta de la suerte había conseguido que no tuvieras la regla ¡y listo!…


Luciendo esa cami te sentías cañón, ¡ siempre!.
Bien porque en la misma revista chunga donde encontraste el remedio para controlar tu menstruación, también leíste que las duchas de agua fría tonificaban tu vientre y combinadas con cerveza, provocaban abdominales espontáneos modo Thor.
Pudo ser por eso, o porque tu camiseta de la suerte te hacía sentir cañón sin que tus partes más sensibles rozaran la congelación ¡y punto!…

Por cuestiones de planetas que se alinean o por mera suerte como decía al principio, esa noche veías al chico que te gustaba, su pandilla se ponía cerca de la tuya y empezaban las miradas.
Eso podía ser por las maravillas y entresijos de la astronomía o porque llevabas tu camiseta de la suerte y no hay antojo galáctico que pueda competir contra eso…

La música, la compañía, las ganas, la depilación al día, la ropa interior adecuada, la atracción…todo sumaba.

En el chiringo suena algo de Calamaro y se mezclan olores no muy eróticos, pero ni siquiera eso puede cambiar el idilio, porque llevas tu camiseta de la suerte y eso es lo único que cuenta…

Entonces él se acerca y tú sigues bailando, haciéndote la loca, consciente de la situación, se mueve contigo, ya sabes como vais a terminar porque lleváis semanas con el mismo juego, aunque parece que hoy va más en serio.
No es un desconocido para ti, tampoco para tus colegas que saben que mañana van a tener que aguantarte, pero en este momento a ti no te importa, hoy todo será diferente…

Te saca de la pista de baile, te lleva a su casa, te mete en la cama y sucede lo que tenía que suceder por eso llevas puesta tu camiseta de la suerte…

¡¡ N – A – D – A !!
NO TRIUNFAS.
ÉL SE DUERME.
Y TE QUEDAS SIN EL POLVAZO QUE PROMETÍA SU FROTI-FROTI …


Y a ti te queda una cara de gilipollas en aquella cama, ¡que no das crédito…!

Y entonces… tu camiseta de la suerte ha dejado de serlo… de repente…no es posible…no me lo creo…

La que me ha contado esta historia, dice que en su caso, la camiseta era un vestido y trasncribo literalmente sus palabras para que conozcáis su respuesta:

«Ay Rebe, si no tenía la regla de los limones que me zampé, el vientre congelado, pero tonificado, depilada que se podía comer encima, con las bragas perfectas, y dispuesta ¡dispuestísima!, si no triunfé aquella noche, es porque el tío era tan raro, que mi vestido de la suerte no dejó que pasara nada…».

Con dos cojones!! ¿ Y sabéis qué…? Pues que me encanta!!
Así que, todxs a copiar su táctica.
Muchas de las cosas están en nuestra mano, para bien y ¡PARA BIEN!.
Así que desempolva tu prenda de la suerte, que seguro que la tienes y termine como termine el día, dale la vuelta a la tortilla… más o menos cuajada, pero COMO TÚ DECIDES QUE SEA.

Hoy martes 3 de Noviembre, después de tanta comparecencia y tantos rollos varios, me he encontrado en plena calle, contigo señorita del vestido de la suerte … (y creedme ¡que no es coña!).

A punto estuve de pararte y decirte que hoy iba a ser tu gran noche en este nuestro blog, tras aquella cerveza allá por Junio… pero luego me di cuenta de que no llevaba MI CAMISETA DE LA SUERTE y pensé:

«Ay Rebe, mejor no le digas nada, no vaya a ser que al final estén juntos (por imposible que parezca) y tengas que comerte este post con limones y todo…»

SIEMPRE SALE EL SOL, SIEMPRE…

  • Reply
    Merce
    3 noviembre, 2020 at 22:10

    Se quitó el vestido y se fué la suerte Seguro que él perdió más!! He acumulado varías camisetas de la suerte…y al final me he quedado solo con una…el top que llevaba cuando conocí a mi chico con suerte

    • Reply
      Las mamis rockeras nunca duermen
      3 noviembre, 2020 at 23:20

      sabía yo que alguien había de las mías!!! Y por cierto, ese TOP vale oro…

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